Conquistar el IV Mundial de Fútbol de Salón, que se llevó a cabo en Mosquera, Cundinamarca es un ejemplo más de cómo los colombianos demuestran empuje, disciplina y constancia a la hora de lograr triunfos, y como, a través de las sensibilidades que despierta el deporte se logra un blindaje contra la violencia.

Para el Presidente de la República, Gustavo Petro, es justamente esa sensibilidad de la cultura y en este caso del deporte con el popular “micro”, que las y los niños y jóvenes tienen oportunidades con su práctica.

“Les agradezco el título, un campeonato mundial, ni más ni menos; ustedes son campeonas y en esa medida, indudablemente, ponen a Colombia a vibrar, a sentir. Sentir es algo muy importante en un país que ha sido tan llevado por la violencia, porque la sensibilidad en cierta forma puede ser el blindaje para que toda esa violencia no se eternice, no permanezca”, declaró.

El Jefe de Estado destacó el desempeño de la capitana de la selección nacional, Shandira Wright y su origen raizal, al ser del archipiélago de San Andrés, el territorio insular donde los deportes bandera son el baloncesto y el béisbol, pero donde la diversidad tiene cabida, en este caso, con el microfútbol.

“A nosotros nos corresponde la tarea de reivindicar la diversidad como base de la democracia, la democracia multicolor y por tanto de reivindicar esa especificidad propia de la cultura antillana”, dijo.

El Presidente Petro, quien recordó que practicó las también populares ‘banquitas’, siendo niño, aseguró que ahora la mujer tiene cabida en un deporte que durante décadas fue terreno exclusivo de los hombres.

“Ese fue el deporte de los niños en ese entonces, no estaba la mujer presente sino mirando desde la acera como un espectador y, eso, se aburría de mirar esos muchachos de jugar fútbol (…) Hoy es muy diferente. La revolución es la insurgencia del mundo femenino en el poder”, declaró.

Hizo un llamado a la Ministra del Deporte, María Isabel Urrutia, para hacer las gestiones que lleven al microfútbol, nacido en Colombia, por el esfuerzo de dirigentes como Jaime Arroyave, a ser declarado como parte de los Olímpicos.

“Ustedes en su campo y en lo que les gusta en su propia libertad al decidir jugar lo que yo llamaba banquitas y ahora con nombres más elegantes, ‘fútbol de salón’, que ojalá se vuelva olímpico, Ministra, yo no sé cómo se hace eso para que un deporte se vuelva olímpico, pero es una presión me imagino, que debe ejercerse sobre un mundo del poder, que sigue siendo de hombres”, afirmó.

El grupo de jugadoras recibieron el incentivo global por $420 millones, que, por ley, el Estado decide otorgar a las y los campeones del país, y a las y los subcampeones. Este sistema de incentivos también aplica para las medallas logradas en los ciclos olímpico y paralímpico.