Según la NASA, los humanos requerimos de 800 gramos de oxígeno diarios para sobrevivir y al parecer la Luna podría producir lo suficiente para los 8 mil millones de personas durante los próximos 100,000 años.

Uno de los objetivos del programa Artemis de la NASA es consolidar la presencia humana en la Luna.

A diferencia del hito de 1969, el regreso de misiones tripuladas a nuestro satélite natural marcará el inicio de una nueva era de exploración del espacio.

Esta vez con la intención de establecer las condiciones para mantener humanos más allá de la Estación Espacial Internacional.

Para lograrlo lo anterior, se necesita la utilización de recursos ‘in situ’ (ISRU, por sus siglas en inglés), un método que propone aprovechar todos los recursos disponibles en el lugar para vivir.

A diferencia del oxígeno que respiramos en la Tierra, la mayor parte del oxígeno de la Luna no se encuentra disperso en su atmósfera.

En su lugar, el gas yace atrapado dentro del regolito lunar, la capa más superficial de piedra y polvo que cubre su atmósfera.

De ahí que extraer el oxígeno de la Luna sea un desafío tecnológico sin precedentes, aún más cuando se trata de una operación que debe realizarse a 384,000 kilómetros de la biosfera.