Por: Jey Donado

Tratando de aplicar eso que me impartieron en la academia acerca de la “comunicación no verbal”, que tiene que ver con la kinésica- estudio del significado expresivo, apelativo o comunicativo de los movimientos corporales y de los gestos aprendidos o somatogénicos, no orales, de percepción visual, auditiva o táctil y solos o en relación con la estructura lingüística y paralingüística y con la situación comunicativa trato de interpretar la expresión en el rostro y la postura del señor Iván Duque. A la conclusión que llego es que él no es capaz de dar las órdenes. No está en sus valores morales enviar a las fuerzas públicas y militares a atacar al pueblo. Esas órdenes vienen de un genocida sin alma y sin corazón.

Tal vez estoy siendo ingenuo y me equivoco, pasando por inocente, pero es a la conclusión que llego luego de mi lectura y de conocer un poco la historia del país. O tal vez no me equivoque, ya que todos en el territorio nacional, sea de la convicción política que sea, de la clase socioeconómica que pertenezca, y a pesar de que aún exista gente que intenta defenderlo, conocemos quien es el virus del país: ese personaje de mirada caída y sonrisa malévola responsable del mal político de la nación.

Palabras de un estudiante para Iván Duque

Colombia, 10 de mayo del 2021

Señor Iván Duque,
Presidente de Colombia

Estos últimos tres años no han sido fáciles para usted, e imagino que tampoco para su familia, así como tampoco lo ha sido para el pueblo y el mundo en general. Ha tenido que dirigir a una nación llena de problemas durante una pandemia. La responsabilidad del mandato de una nación no es tarea fácil y menos cuando no se cuenta con la preparación necesaria, como es su caso.

A decir verdad, era de suponerse. No se podría esperar más de un candidato que no fue a debates, pero hizo ronda de medios haciendo monerías en la televisión. Es que gobernar es cosa seria y va más allá de intentar cantar o tocar un instrumento musical.

No, no es faltarle al respeto cuando le manifiesto que usted no está preparado para el cargo más importante del país, o cuando el pueblo le grita con rabia: – ¡Inepto!
Pero ¿qué esperaba después de lo mal gobernante que ha sido? Así lo demuestra el mal manejo con el que ha venido conduciendo el país desde que inició su periodo de mandato.


Su pésima gestión en pandemia, le otorgó a Colombia la medalla de bronce de los países que peor le han dado manejo a la pandemia, según un estudio australiano realizado por el Instituto Lowy. Y una nota periodística publicada por Noticias Caracol en su sitio web el pasado 16 de abril del presente año, informa que el senador Wilson Arias, del partido Polo Democrático, hace cuentas de los gastos que a su juicio fueron innecesarios en un periodo de pandemia. En dicho artículo, el senador nos recuerda la utilización del presupuesto de la nación en compras como $9.600 millones en camionetas, $12.000 millones en tanquetas, $14 billones de pesos en 24 aviones de guerra. Además de $3.500 millones para la estrategia digital de la presidencia, entre otros gastos absurdos.
Vea, la mayor parte de las inversiones del Estado fueron municiones para la guerra- ¿acaso se preparaba usted para una?-, y sin mencionar lo que le cuesta al pueblo su intervención desde hace más de un año en la televisión nacional. ¡Y hombre!, déjeme decirle que, así como no cuenta con las aptitudes para manejar a un país, tampoco cuenta usted con el talento ni para cantar ni para tocar la guitarra y mucho menos para presentar un programa de televisión.


Solo a usted se le ocurre impulsar una reforma tributaria a un pueblo que arriesga su vida día a día al salir a las calles para tratar de conseguir algo de comida y sobrevivir a esta pandemia. Un pueblo que ha sido víctima y oprimido por un grupo de delincuentes de cuello blanco, ¡pero usted los conoce mejor que yo, son sus amigos! Solo a usted se le pasa por la cabeza aceptar si quiera una propuesta de este tipo a un pueblo donde más del 60% de la población vive en la pobreza. Señor presidente, ¡no tenemos dinero para tapar el hueco fiscal que su ineptitud generó!
Como estudiante, deseo expresarle estas inquietudes que se me generan, pero no esperando una respuesta, por el contrario, deseando que usted se las responda desde la mayor sinceridad que una persona se puede tener así misma: ¿Vive usted tranquilo? ¿Si cree merecer todo ese odio que el país siente por usted? ¿Vale la pena que su nombre quede como uno de los peores mandatarios en la historia de su nación, y ahora como un tirano que masacró a su pueblo? ¿Si vale la pena luchar una guerra que no le pertenece para salvar y proteger a un Matarife?
Lo de pasar a la historia como uno de los peores presidentes de Colombia, posiblemente como el peor mandatario del país, ya no se podrá cambiar- ¡entenderá usted las razones! -, pero en su historia, sus pequeños hijos también podrán leer que al final recapacitó y evitó que en su suelo el pueblo uniformado se siguiera enfrentando a muerte contra el pueblo civil.

Señor Iván Duque, aún está a tiempo: ¡Renuncie!

Cordialmente,
Jey Donado, un estudiante colombiano.