Por: Alfonso De la Cruz Martínez

Queridos todos.
Llegué a la docencia por casualidad, pero descubrí en ella una vocación. Siempre me he preguntado cuál sería el mejor escenario para transformar la sociedad y ya sé que es el salón de clases. La práctica docente es la concreción de la invitación de Kant de dejar de pensar como los que tienen alguna autoridad sobre nosotros y comenzar a pensar por nosotros mismos, lo que el llama alcanzar la mayoría de edad, para eso ustedes van a la Universidad, para alcanzar su propia identidad y no dejarse de nadie.

No tengan miedo a desarrollar su propia identidad, a sentirse cercanos a los que sienten y piensan como ustedes, a ser adeptos a luchas que algunos dan en público y que otros dan en privado. Piensen en ustedes, en su futuro, en lo que les depara la vida. Sean egoístas, piensen en ustedes no a partir de la ventaja, sino a partir del entorno, el que ustedes deben asumir y transformar.

No será fácil, han nacido en un contexto complejo, será maravilloso saber que ustedes sí fueron capaces de transformar esta realidad. Pero el camino no es la violencia, ante la violencia ustedes corran, escóndanse, no respondan, los violentos son seres irracionales, ante los que es mejor pasar como cobarde, cuando la violencia pase ustedes respondan, desde la racionalidad, desde la inteligencia y desde la empatía.

No esperen nada de la generación de mis papás, ellos todo lo soportaron, se dejaron imponer los peores modelos, cumplieron con eso que nos enseñaron en la primaria de crecer, nacer, reproducir y morir. Ahora nos toca a nosotros, el futuro se construye en el presente y no hay futuro sin el compromiso de los que lo queremos vivir.

Ustedes son producto del esfuerzo de unas generaciones de colombianos y colombianas que no tuvieron ninguna oportunidad, a los que se les negó el conocimiento. Nunca antes en Colombia habíamos tenido una generación con tanta gente con la oportunidad de ir a la Universidad. Lo que estamos viendo es el efecto del pensamiento crítico, del sentido de transformación de la propia realidad, eso hace a una generación, que es capaz de resistir.

Hace tres semestres que no los conozco en persona, el virus no lo ha permitido. Pero todos los días pienso en quienes han estado en mis clases y en quienes están. Debo decir que es una fortuna ser profesor, se siente pleno poder estar todos los días en un ágora de libertad, saberse libre en la clase.

Yo les ruego me perdonen las malquerencias que he podido expresar. Hoy en la distancia los abrazo y les ratifico que somos la familia del conocimiento, del conocimiento que nos saca de la oscuridad y nos pone a soñar con un mejor futuro. Mucho ánimo y mucha fuerza, son ustedes los que construirán desde el presente el futuro de todos.